¿Y si Rachel y Ross no hubieran acabado juntos?

24/10/2012

El productor de la ficción asegura que se plantearon no ser tan «previsibles». Son pocos los fans de la mítica serie americana que hubieran deseado un final no feliz para la pareja

Diez temporadas (1994-2004) y 238 episodios después se conocía el final de «Friends» en la NBC. Esta «sitcom» había cautivado a EE.UU. y a partir de ahí, al mundo entero. Monica, Rachel, Ross, Phoebe, Joey y Chandler eran los culpables, seis amigos y una cafetería neoyorkina en la que prácticamente vivían como si estuvieran en el salón de su casa.

52,5 millones de espectadores vieron el episodio final -dividido en dos partes- el 6 de mayo de 2004 en EE.UU. En esos minutos, las tramas que se habían desarrollado durante tantos años se cerrarían para siempre. Aunque siempre ha habido rumores sobre una posible película algunos de los actores, como Jennifer Aniston o Matt Le Blanc, han asegurado que no tendría sentido.

Algunas de las historias estaban más que claras a esas alturas, el destino de otros personajes preocupaban más a sus fans:

- Habían conseguido, al fin, un chico a la altura de Phoebe. La chica más excéntrica y divertida del grupo, que había mantenido un amor platónico durante temporadas con David el científico que se muda a Minsk, encuentra el amor verdadero. ¿La forma? Bendita casualidad. Joey olvida su acuerdo con Phoebe de programar una cita doble a ciegas y busca en el Central Perk a algún chico que se llame Mike (nombre del chico que le ha dicho a Phoebe que llevaría). Así se encuentra con Mike Hannigan, interpretado por Paul Rudd, un abogado pianista que acabará casándose con ella en la décima temporada en una romántica y desastrosa boda en la nieve.

- Monica y Chandler, casados, enamorados y a punto de ser padres adoptivos. La imposibilidad de tener hijos, «culpa» de ambos, les lleva a buscar una madre que quiera dar su bebé en adopción. Para la nueva familia buscan una casa en las afueras, dejando el apartamento en el que todos lo personajes han vivido en algún momento de sus vidas.

- Joey se queda colgado. El actor es el personaje cuyo final queda más abierto en el final de la serie, de ahí que naciera el «spin off», comenzó a finales de 2004 y duró dos temporadas.

- Rachel y Ross. Habían tenido una hija, Emma, y varias idas y venidas como pareja tras su ruptura por culpa del famoso «estábamos tomándonos un tiempo». Él, establecido en Nueva York, con otro hijo (Ben, de su exmujer lesbiana) y un trabajo estable. Rachel, sin pareja y con un futuro prometedor dentro del mundo de la moda recibe una oferta para irse a París. Ella acepta.

Y aquí comienza el final de «Friends»...

David Crane y Marta Kauffman, productores y creadores de la serie, escribieron estos episodios. Crane ha comentado uno de los secretos sobre uno de los finales más esperados de la historia de las series televisivas en una entrevista para EW.

«Al principio pensamos que el hecho de que Ross y Rachel acabaran juntos era demasiado previsible», ha dicho. La alternativa era un vago final abierto en el que hubiera esperanza para el futuro. «Pero luego pensé, ¡al diablo!, la gente lleva diez años esperando esto, démosles lo que quieren y hagamoslo bien», ha explicado un emocionado David Crane.

«En el momento en el que Rachel cruza la puerta... ¡Ay!, tengo debilidad por momentos así», cuenta el guionista y productor al rememorar las imágenes del reencuentro entre Rachel y Ross.

¿Qué hubiera pasado si Rachel y Ross no hubieran acabado juntos? Obviamente, nada. Pero tampoco había necesidad de hacer daño a unos fieles seguidores que habían encumbrado a «Friends» hasta el Olimpo de las series. Los mismos que habían sufrido con Ross y Rachel cada altibajo, cada tercera persona que aparecía, el nacimiento de su hija, el enamoramiento de Joey, etc. Se merecían un final feliz después de tanto, o eso pensaba una amplia mayoría de la audiencia. Y en eso estaban de acuerdo David Crane y los suyos, que eran los que mandaban. Así que, todos felices con el desenlace.
Cuestión de perdices

Los finales felices no eran nada nuevo por entonces, ni tampoco lo son ahora. Ese beso que sella el amor entre Rachel y Ross nos transporta al de Carrie y Big en «Sexo en Nueva York», el de Lorelai y Luke en «Las chicas Gilmore» o Amy y Ephram en «Everwood».

Pero los guionistas también han acostumbrado a los seriéfilos a soportar finales tristes o ambiguos como el de «Dawson Crece». Joey acaba con Pacey en la vida real y con Dawson en la serie que este crea sobre ellos. La otra opción es la de la serie de Telecinco «Sin tetas no hay paraíso» que grabó dos finales. Uno feliz (Cata y El Duque consiguen huir y tener una familia) y otro trágico en el que moría él moría e iba a la cárcel, con este último siguieron las tramas para una tercera temporada.

Fuente: https://www.abc.es/play/series/abci-rachel-ross-friends-201210230000_noticia.html

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